El vuelo del pingüino

Al pingüino se le llama con frecuencia pájaro bobo.

Nada más lejos de la realidad.

Otro día hablaremos del largo viaje del pingüino emperador (más de cien kilómetros) y su increible resistencia a la fatiga y a las condiciones adversas.

Hoy simplemente quiero que veáis a los pingüinos volar.

La única diferencia es que lo hacen bajo el agua… pero es increíble la velocidad y la gracia con la que se mueven como reactores.

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Y este os dejará con la boca abierta…

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=KdiDz_qrjX0&hl=en&fs=1]

… al menos hasta el final en que se ve que era mentira. Os reconozco que yo no lo sabía y en la escena que comienzan a volar se me cayó la mandíbula al suelo.

Una rapidita… tenemos un cometa a la vista: Lulin

No me voy a extender mucho, os dejo el enlace al blog de Javier Armentia, conocido divulgador, en el periódico El Mundo, en el que podréis leer la noticia.

La cosa es que no es difícil de ver y resulta bastante curioso, y ahora es de los mejores momentos.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/24/cosmos/1235464860.html

Los que tengan oportunidad… al ladito de Saturno.

Animales limpiadores… buscando problemas

Hay asuntos fascinantes en la Naturaleza, hoy hablaremos brevemente de uno de los muchos casos de simbiosis.

Esto de la simbiosis consiste en dos o más bichejos que conviven, saliendo todos beneficiados. Hay otros tipos de asociaciones: el comensalismo, en el que a uno le va bien y al otro ni fu ni fa; y el parasitismo, en el que a uno le va bien y al otro le hacen la pascua.

Hoy os quería poner algo de animales limpiadores.

Suele ser un pequeño animalico que andorrea y va toqueteando los rincones de un pe’azo bicharraco, mientras uno no se acaba de explicar por qué no se lo zampa…

El limpiador se alimenta con piel muerta, parásitos o restos de comida de entre los dientes (!!), con lo que se suele meter dentro de la boca (!!).

Vale, le hace un servicio… pero, ¿cuánto tardó el bicharraco en enterarse de que el pequeñín se acercaba en son de paz?

Pues ya el colmo, es que los limpiadores se montan una «estación de limpieza», por la que van pasando los «clientes» esperando su turno… en fin, resulta difícil de creer.

Aquí os dejo un vídeo espectacular… no podréis dejar de decir: «¿Qu’haces áhi?, que te la van a liar paaaarda…»

El final es de traca… después de ver cómo un camarón se mete dentro de la boca de una morena para limpiar y que no se lo zampen, aparece la rubia de la buceadora y se apunta a la limpieza del dentista gratis…

Por cierto… ya hemos pasado de TRES MIL VISITAS, gracias por usar un ratito de vuestro tiempo por aquí.

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Ya vienen los robots por el arenal…

La robótica sigue avanzando imparable.

Una de las direcciones en las que avanza es en la de la extrema miniaturización; los nanobots. Nos referimos a esos cacharrines que viajarán por nuestras arterias y venas y tratarán de tú a tú a nuestras células. Pero de esto nos ocuparemos otro día.

Hoy vamos a hablar de otra dirección. Robots grandotes, digamos un tiarrón que me pueda llevar la compra.

En tecnología hacer las cosas pequeñas es muy costoso, pero hacerlas grandes también acarrea sus problemas: peso de las estructuras, resistencia, etc.

Aquí podéis ver un robot que casi da risa al principio, BIG DOG, sin duda parece un disfraz con dos tipos dentro, como comentan en el blog que os recomiendo una vez más Ciencia en el XXI. Mirando con la mente.

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De innegable inspiración biológica, el amiguete pesa unos 75 kg y puede cargar 340 lb (otros 150 kg).

Puede pareceros que esto no es nada comparado con un camión, un tren u otros medios de transporte bien conocidos. La gran novedad es la posibilidad de moverse por terrenos irregulares o subir fuertes pendientes con todo ese peso encima. Lo más interesante del video es precisamente ver cómo afronta esos obstáculos, se recupera de los resbalones, etc.

Aprovechamos la ocasión para recordaros que todas esas cosas que hacéis vosotros con tanta facilidad: reconocer una voz y entender lo que dice, distinguir una cara en una multitud o andar/correr por terreno irregular resulta extremadamente difícil para los ordenadores que fabricamos.

Da penita ver que este proyecto es del ejército americano. No por americano, sino por ejército. Y nos lleva a pensar que no lo están diseñando para llevar mi compra precisamente, sino para otros menesteres.

Seguro que habréis visto en la tele que ya se mandan aviones no tripulados a guerras aquí y allá, por ejemplo este MQ-1 Predator. No sé si MQ significa «me cago en mi estampa» o qué, pero «predator» es depredador y, si miráis las especificaciones, va cargadito de juguetes para el niño entretener (misiles aire-aire y aire tierra).

Si esto quisiera decir que las guerras de mañana serán «partidas» entre tus juguetitos y los míos pues sería hasta bueno, pero parece ser que la tendencia es que los países ricos pondremos robots y los pobres, los muertos.

No puede uno dejar de recordar a Isaac Asimov y sus leyes de la robótica. Científico y gran autor de ciencia ficción y divulgación científica, es muy conocido por sus historias de robots. Para sus libros inventó las conocidas tres leyes de la robótica, siendo la primera: «Un robot no puede dañar a un humano ni, por inacción, permitir que sufra daño». Desde luego no parecen ir en la misma línea. Quizá mañana estos fabricantes tengan que enfrentarse a sus propios robots, como hoy nos enfrentamos a las mismas armas que fabricamos, empuñadas contra nosotros.

Aquí os pongo el enlace de la empresa fabricante del robot por si queréis ver otros modelos, Boston Dynamics.

Experimento: Apuñalar patatas… entretenido pasatiempo

El sueño de la razón produce monstruos…

A no ser que seais de los que les parece comprensible ir apuñalando patatas… en este último caso, id dejándome de llamar de a poquito…

La gracia consiste en «apuñalar» una patata con una pajita de las de beber refrescos.

La sorpresa es que la pajita se clava (hasta atravesar la patata a veces), a pesar de su aparente fragilidad.

La explicación:

La pajita tiene una estructura cilíndrica, que es particularmente resistente a la compresión. Mejor aún si se mantiene tapada usando el pulgar, con lo cual el aire que queda atrapado en el interior ayuda a que la pajita no se deforme.

Y lo más importante, la «pared» de la pajita es tan delgada que la presión que produce sobre la patata es muy alta; la fuerza que haces se aplica sobre una superficie muy pequeña.

Pues na’… a por ello.

Si usas pajitas de las que se doblan, corta primero esa parte.

Por cierto, cuando lo hagáis, cuidado al sujetar la patata para que la pajita no acabe dándote en la otra mano. No te atravesará, pero hace pupita.

El tipo del video termina tomándole el pelo a la chiquilla, convenciéndola para que haga lo mismo con un globo de agua… qué majos los papás.

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Experimento: Contar con tus manos o el maravilloso número 12

Hoy lo ponemos difícil, ¿eh?

Tranquilos, de momento no se trata de contar hasta 12 sin quitarse los zapatos.

Hoy el asunto es: ¿por qué aparece el número doce con tanta frecuencia?

El sistema decimal parece tener un claro origen en el hecho de que nuestras manos tengan cinco dedos cada una. Si viviésemos en Springfield y fuésemos amarillos… tendríamos un sistema octal (¡mosquis!)

Pero, ¿y el doce?

Es cierto que el giro de la Tierra alrededor del Sol (año) puede dividirse aproximadamente en doce ciclos lunares (meses), y que esto es cosa de la Naturaleza, pero otras muchas apariciones del número doce son convenciones que hemos tomado: la docena de huevos, los doce signos del zodiaco, la división en horas del día, etc.

Aunque quizá el futuro nos desdiga, hoy la cheira de Ockham nos indica que lo más probable es que usemos el doce porque tiene muchos divisores.

Hagamos trocitos una docena.

La mitad: 6

La tercera parte: 4

La cuarta parte: 3

La sexta parte: 2

Un grupo de diez, puede dividirse a la mitad, pero no a la tercera ni a la cuarta parte. Así que una docena parece una agrupación más cómoda para asuntos difíciles de partir como ovejas o personas.

Una curiosidad más. Resulta que los grupos de 60 también son extrañamente frecuentes: como los sesenta segundos del minuto, los sesenta minutos de la hora o los 360 grados de la circunferencia… pues también tienen su origen en la docena. Sesenta son cinco docenas.

Y ahora, ya llegado la hora de contar, como prometimos.

Fíjate en los dedos de tu mano derecha, tienen tres secciones (falanges)

Si cuentas, usando el pulgar de la misma mano, las tres falanges de cada dedo, cuando acabes con la mano habrás llegado a 12.

Ahora, con la mano izquierda ve llevando la cuenta de las docenas que vas terminando.

Por ejemplo, si tienes en la izquierda tres dedos levantados y en la derecha vas por la segunda sección del dedo anular… llevas (espera un segundo que tengo que usar las manos): tres docenas (36) y 8 unidades, 44 unidades.

Así que sólo con las manos puedes contar hasta sesenta tranquilamente.

Y, para el que quiera ponerse más nervioso… llevando las docenas en las falanges de los dedos de la mano izquierda…

doce por doce = 144

Puedes contar 144 unidades sólo con las manos y sin perderse. ¡Mola!

Caracoles poseídos

Hola a todos, después de un mes de escribir una media de un post diario, voy a bajar un poco la frecuencia, así que a partir de ahora andaremos como a tres o cuatro por semana. Gracias por seguir leyendo.

El de hoy es de un «simpático» parásito llamado Leucochloridium paradoxum.

Os cuento. Tú eres un caracolillo y vas tan feliz de hoja en hoja, cuando de repente te das cuenta de que has pisado una «cagadita» de un pájaro.

De lo que no eres tan consciente es de que unos huevos del parásito en cuestión se han colado dentro de ti.

Se desarrollan al siguiente estado y migran a tus tentáculos (lo que otros menos considerados llaman «cuernos» y que en realidad son tus preciosos ojitos).

Allí montan un festival que se parece, bien a las medias de Caponata, bien al cilindro de la puerta de las antiguas peluquerías, bien a los neones de un garito de dudosa condición… Tus tentáculos se hinchan, se vuelven de colorines y palpitanPor la pérdida de visión y, quizá también, por la influencia en tu sistema nervioso, comienzas a dejar de moverte por las seguras zonas sombrías, y haces tonterías como ponerte a la luz o subir a hojas expuestas.

Al pájaro que pasa por allí lo que le parece todo aquello es una suculenta y jugosa oruga. Así que tiene la bondad de bajar y zurrarte un cortés picotazo.

No te preocupes, que el premio que se lleva son los parásitos que se desarrollan al siguiente estado en su sistema digestivo, se reproducen sexualmente y ponen más huevos que irá sembrando por ahí con sus próximas cagarrutas…

Y tú… maltrecho caracolillo, con frecuencia sobrevives al ataque del pájaro, pero solamente para ver cómo otros parásitos acuden a tus regenerados tentáculos para… qué siga la fiesta!!!

Una preciosidad de animalito.

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El bicho en wikipedia

http://en.wikipedia.org/wiki/Leucochloridium_paradoxum

Experimento: Percepción visual

Este experimento es un clásico que podéis encontrar en Internet por todas partes.

Hacía tiempo que no lo recordaba, hasta que hoy lo he visto en el blog Ciencia en el siglo XXI. Mirando con la mente, que por cierto es tremendamente activo y muy variado. Aunque la versión que pondré yo es otra.

Se trata de ver hasta qué punto podéis mantener la atención y durante cuánto tiempo podéis llevar una cuenta sin equivocaros.

En el vídeo veréis a dos equipos pasándose balones. Tenéis que contar las veces que el equipo blanco (solamente el blanco) se pasa el balón entre ellos.

Lo tenéis que contar viéndolo solo una vez.

Hacedlo antes de seguir leyendo.

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¿Ya está?

¿Trece?

¿Cómo que trece?

¿¿DE VERDAD NO HAS VISTO AL TÍO VESTIDO DE MONO QUE SE PASEA POR TODO EL MEDIO??

Vuélvetelo a poner…

Perdonad el engaño… la prueba no era para ver cómo contabais. Sino para comprobar lo altamente selectivo que es nuestro procesamiento de la información, en este caso visual.

Hace unos días un alumno me dijo que todos veíamos lo mismoNo puede ser más falso.

Como acabáis de experimentar, no siempre vemos lo mismo y, además, al interpretar lo que vemos a la luz de nuestros conocimientos, experiencia o cultura, en el fondo vemos realidades completamente distintas.

Cuando miras una habitación, ¿qué ves?

Un pintor no podrá evitar reparar en la calidad o colores de la pintura, un fontanero (saludos al Piri) en los radiadores, un fabricante de muebles en el mobiliario… y tú, según la vida que hayas llevado, mirarás aquí o allá.

Citando a Richard Bach en Ilusiones (actualizo la cifra): «Seis mil millones de personas viven en seis mil millones de mundos distintos».

¿Es lo mismo 1 que 1,0 o 1,00?

La verdad es que nos pasamos un montón de años en el colegio diciendo a los chicos que esos ceros no cambian nada y que esos números son iguales…

Mentiiiiira….

Bueno aclaremos.

Si hablamos de matemáticas, y esos números no representan ninguna magnitud física, es cierto.

Pero si esos números representan algo, es otro asunto.

Cuando compro un metro de cuerda en la tienda. Ni el tendero ni yo nos preocupamos de que sea un metro exactíiiisimo y, con frecuencia, me da más: 1,5 metros, por ejemplo.

En este caso el número que yo le facilitaba (1) no decía nada de si podía pasarse algunos centímetros arriba o abajo.

Si voy a comprar un palo de 1,0 metros. Lo que en realidad quiero decir es que no me importa que sea algún centímetro más o menos, pero que no pueden llegar a diez (porque sería 1,1 y yo quiero 1,0)

Si compro una balda para una estantería de 1,00 metros. Estoy queriendo decir que como se pase un centímetro arriba o abajo… se la tendrá que comer con patatas. Aunque implícitamente, le autorizo a que se vaya algún milímetro arriba o abajo.

Y así podíamos seguir…

Resumiendo, cuando das un número referido a una realidad física, y aparecen esos ceros, significa que alguien se preocupó de medir esos decimales y que valían cero… ni siete, ni dos… cero. Lo que normalmente cuesta un buen dinero.

Aquí os pongo una foto de lo que se llaman galgas. Son laminitas que tienen una medida muy concreta y que sirven para comprobar piezas que fabriques o calibrar máquinas.

800px-thickness_gaugeFijaos en la indicación de la primera, por ejemplo.

1,00 milímetros.

Así que el grosor de esa lámina es un milímetro, ni una décima de milímetro arriba o abajo y ni una centésima de milímetro arriba o abajo.

Os parecerá una gansada, pero valen una pasta…

Y si te mola, te puedes comprar una caja completa

cale_etalon

Así que, como decíamos en una entrada anterior, una cosa son las matemáticas que uso y otra la interpretación que le doy a esos números.

Las palabras de una niña

Aquí tenéis un discurso que me ha llegado a través de Armando, un compañero profe de música. Muchas gracias Armando.

Ella es Severn Cullis-Suzuki (doce años) durante la Cumbre de la Tierra de la ONU en Río de Janeiro (1992).

A veces los niños o los adolescentes nos dicen algo tan cierto y de forma tan sencilla que no podemos cubrir el sonrojo de nuestra falta de voluntad, con la hipocresía de los males que damos por asumidos, aquel «así son las cosas, no pueden cambiarse».

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