¿Todo lo bueno, engorda? El lavavajillas

En esta época de «operaciones bikini» nos hacen recordar una y otra vez eso de que: todo lo bueno, o lo que nos gusta, es perjudicial, pecado o engorda…

En fin, enfocándolo desde el punto de vista de la ciencia, no siempre es cierto que «Nadie da duros a peseta», o que una ventaja tiene una contrapartida que de alguna forma la compensa, dejando el resultado igual. En ciencia, señores, podemos… progresar.

El lavavajillas es un electrodoméstico de esos que parecen mágicos. Tú metes los platos sucios… pasa, pasa, pasa… y salen limpitos. ¡Qué gustirrinín!

Uno tiende a pensar que esta comodidad debe «engordar»… gastar mucha energía, ser perjudicial para el medioambiente… algo.

Pero resulta que nos cuentan que si lo usamos de manera inteligente, a carga completa, por ejemplo, conseguimos ahorrar agua y energía, si lo comparamos con un lavado a mano.

Estupendo, bueno para mí, y bueno para todos.

Artículo en Consumer Eroski sobre el lavavajillas

Ya en clave de humor, os pondré una conocida ley para el uso del lavavajillas de un buen amigo (se reconocerá).

Ve llenando el lavavajillas y lo pones cuando se cumpla una de estas dos condiciones: 1. Esté lleno, 2. Apeste.

Entrevista en «A hombros de gigantes»

Acaban de poner en Radio 5 el programa «A hombros de gigantes», que lleva a los suyos Manuel Seara.

Los habituales recordaréis que es quien me presentó el libro en la feria.

Hemos pasado un rato estupendo, os dejo el podcast.

Antes entrevista a Ramón Roselló-Mora que nos contó cosas bien curiosas de los extremófilos y de microbiología, a micrófono abierto y cerrado.

Hay también una sección con noticias a cargo de Enrique Sacristán (de SINC)… total, yo aparezco en los últimos 28 minutos (para los impacientes).

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Más información del libro ¿Cómo le explico esto a un extraterrestre?

El caldito de la basura… mmm

Ayer tuve uno de esos momentos tan bellos en los que sacas la bolsa de basura del cubo y te encuentras con que rezuma ese líquido tan hermoso que llamamos «el caldito de la basura».

¡Qué cosa más asquerosa, santo dios!

Un día el bueno de Adolfo me contó que a este tipo de «calditos» se les llama lixiviado. Aquí podéis leer más sobre el particular.

Una vez más la Tierra redonda se convierte en una metáfora estupenda para recordarnos que lo que tiramos se nos devuelve por el otro lado.  Esas basuras de las que nos deshacemos tirándolas en cualquier parte, le ceden lo mejorcito al agua de lluvia, por ejemplo, que se filtra hasta las aguas subterráneas… y otra vez en la sopa!

Esto del lixiviado es uno de esos casos en los que la ciencia le pone nombres lindos y preciosos a las cosas más gorrinas… véase, por ejemplo,  «aguas negras» (te lo traduzco: cacotas tremebundas)

En muchas ocasiones un nombre preciso que identifique un concepto claro es un paso esencial para desarrollar la ciencia (que se lo cuenten a plutón), en otros casos parece una broma de mal olor… digo, gusto.

Agradecedme que os ahorre la ilustración

Sobre la inflación, MyOwnCurrency.com

Un buen amigo, Rogelio Triviño (ya os hablé de él en esta ocasión y en esta otra), ha creado una página Myowncurrency en la que ha creado una nueva «moneda» con la que es posible darse cuenta de que tanto el dólar como el euro se han depreciado enormemente en los últimos años frente al oro o la plata.

Según nos cuenta, es en la inflación donde se está produciendo el mayor «traslado» de capital de las clases medias y bajas a las clases más ricas (una vez más).

Por no insistir más en el reparto desigual de riqueza tan extremo (Rogelio cita a Carlos Slim con el 5% del PIB de su país), os dejo con un extracto donde nos cuenta este asunto de la inflación:

«Pero la falta de educación y sofisticación financiera, privilegio de los ricos y su principal ventaja competitiva en el mundo capitalista, hace que la clase media no perciba dónde se está produciendo el principal robo de su riqueza: la inflación.

La inflación es la pérdida de valor constante del dinero que tenemos ahorrado, principalmente por el dinero que los estados “avanzados” imprimen como locos últimamente, casi siempre para sostener a los bancos que crearon la crisis. Para verla más claramente, he creado una divisa virtual, el MOC: Myowncurrency.

La gráficas que encontraréis aquí nos muestran claramente que en los últimos 10 años el dólar y el euro han perdido un 60% de su valor, mientras que las inversiones en oro y plata se han revalorizado más de un 300% y las inversiones en acciones simplemente no se han depreciado en estos años. Eso no quita para que personas con buena cultura financiera, buena información y habilidades negociadoras no haya ganado mucho más que la media de estos mercados.

Mi conclusión: aún en crisis hay muchas oportunidades para cualquiera que las busque y esté siempre dispuesto a aprender. Entre aquellos que quieran entrar en el juego del dinero, espero que haya cada vez más personas honradas que utilicen el dinero ganado y su posición de influencia entre los ricos para intentar cambiar lo injusto e insostenible del sistema actual. Ya se sabe la regla de oro: el que tiene el oro hace las reglas. Entre los que no, espero que se den cuenta de lo precario de su situación, sean precavidos y se informen bien a la hora de votar, de consumir, de elegir su trabajo, hacer sus inversiones y de planificar su futuro, y se apunten a los movimientos de lucha de base que intentan cambiar el mundo a mejor, ya sea como ecologistas, políticos o a través de ONGs.»

Como despedida insistiré en una idea que creo muy cierta: Ha llegado el momento en el que la gente «buena» debe tomar las riendas del mundo para hacer de él un lugar mejor. Con frecuencia este tipo de personas por humildad y sentimientos poco materialistas se aleja de los círculos de poder, puede que sea el momento de que lo tomen y lo usen para el bien de todos.

El día del Español

Hoy es el día del Español.

El idioma, los sonidos articulados que emitimos y los códigos que pactamos son vitales no sólo para comunicarnos, sino para la propia generación de las ideas en nuestras mentes.

Este es mi idioma, en el que pienso, con el que aprendo, en el que enseño, con el que expreso lo que siento y conecto con mis queridos compañeros de viaje.

Gracias

Web del Instituto Cervantes

P.S.: Un saludo para los que asistieron a la charla que di en el Instituto Cervantes de El Cairo hace unos años, y gracias por el cariño, las sonrisas y los ojos tan abiertos.

Pena de muerte

El otro día mataron, fusilándolo, a alguien en Estados Unidos.

La verdad es que se me hace un poco bárbaro imaginar a cinco personas apuntando el pecho del tipo y disparando contra una diana colgada ahí.

Parece mentira que aún andemos así en el llamado «primer mundo», donde se supone que deberíamos dar ejemplo de «civilización».

Ya hablamos una vez de que la posibilidad de matar a inocentes por errores judiciales debería ser suficiente para descartar la pena de muerte.

Por otra parte, esta barbaridad y otras que se ha ido haciendo a lo largo de la historia, como cortar manos por robar, han demostrado no ser suficientes para que la gente desista de cometer delitos.

Si no sirve para reinsertar al «muerto», si no sirve para disuadir a posibles delincuentes… ¿para qué lo hacemos? ¿Para vengarnos, para ahorrar gastos de manutención? Personalmente me parece más humano una cadena perpetua en la que se haga trabajar al reo que la pena de muerte.

Hay otro aspecto de esto que querría comentar.

¿Qué pasa con la gente que cumpliendo órdenes dispara contra una persona desarmada y atada a una silla, alguien que al estar encerrado ya no es una amenaza?

¿Dónde queda la responsabilidad individual?

¿No es uno responsable de sus actos?

Otros condenan, otros eligen la pena… pero el gatillo lo aprietas tú. Tú has matado a una persona que no era una amenaza para ti.

Te levantas una mañana y ese es tu trabajo, te vistes… vas allí… le atas… le disparas. Que me disculpen, pero creo que eso te convierte en asesino.

Insisto una vez más, ¿qué pasaría si hubiera una guerra y no fuéramos ninguno?

Foto: Wikipedia

Presentando el nuevo libro en Asuntos Propios

Ayer estuvimos pasando un ratito estupendo con Toni Garrido y compañía en el programa de rne 1 Asuntos propios, presentando nuestro querido nuevo libro… que ya debéis conocer.

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Más información del libro ¿Cómo le explico esto a un extraterrestre?

Le mandamos un cariño al pobre de Toni, que estaba «malo de acostarse» y aguantando el tirón como un campeón, esperando que se mejore y que no nos lo haya pegado. Como se empiece a toser por aquí cambiaremos el tono en próximos posts…

Experimento. Condensación en un vaso

Hace tiempo un profesor nos contaba que la mujer que trabajaba en su casa (con pocos estudios) le decía: «Sus vasos están rotos, pierden agua».

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=bymT5AcV-C4&hl=es_ES&fs=1&]

Fijaos que el agua se está condensando en el exterior del vaso, las gotas que se forman caen «por fuera».

La idea central de este experimento es que: el aire está lleno de cosas.

Aparte de las respuestas de Dylan, polvo, polen… hay un montón de agua

La cantidad de agua que «cabe» en el aire tiene que ver con la presión a la que está ese aire y, como sabréis, con la temperatura. A mayor temperatura, más agua puede «disolverse» en el aire.

En este sentido no es muy distinto de disolver azúcar en té.

Si caliento el té puedo disolver más azúcar que si le té está frío, y más interesante aún, si dejo que se enfríe el té, comienza a «salirse» el azúcar el té, quedando en el fondo.

Esto es lo que ocurre en el vídeo.

Dice que es un experimento para un día lluvioso. Esto nos dice que el aire estará bastante «lleno» de agua. La terminología correcta es: saturado.

Cuando ese aire, templado y saturado de agua, toca las paredes frías del vaso su temperatura desciende. En ese momento ya no le «cabe» tanto agua y esa agua se condensa en la superficie del vaso.

Es un fenómeno muy corriente, que con facilidad identificaréis en otros fenómenos cotidianos como el rocío, las gotas de agua en el espejo cuando te duchas o el agua que cae de los equipos de aire acondicionado.

¿Me pongo mi tanga de leopardo para dar clases?

¿Qué pasa si acudo a dar mis clases sólo con un tanga de leopardo (ahora que empieza a hacer calorcito?

¿Es un tanga de leopardo algo malo en sí? (decidme que no y no lo penséis mucho, por favor)

¿O es sólo inadecuado?

¿Es malo ir desnudo en una playa nudista? ¿Sabes que te pueden echar de allí si vas… vestido?

En ciencia y, diría yo sobre todo en tecnología, hay que sustituir las palabras «bueno» y «malo» por «adecuado» e «inadecuado».

El conocimiento preciso de las propiedades de las sustancias y los objetos, y el conocimiento preciso de la situación, nos llevarán a elegir, no al mejor objeto «de todos los tiempos», sino al más adecuado para la aplicación concreta, con los recursos accesibles, etc.

¿Es malo el pegamento de los Post-it?

Para arreglar un jarrón desde luego que sí, pero para que las notas se sujeten y se vuelvan a pegar varias veces, es estupendo. Es el más adecuado.

Así que tranquilícense todos, porque no mostraré mis turgentes y prietas carnes en entornos que no sean adecuados… aunque ya oigo a la playita llamarme… jaaaviiii, jaaaaaavi….

Pensemos ahora sobre nosotros.

¿No es importantísimo el autoconocimiento?

¿No es más importante saber dónde estamos exactamente que estar un poco «más delante» o un poco «más atrás»?

Si soy un corredor, me interesa saber cuál es mi condición física antes de afrontar un reto. Sobrevalorarme puede lesionarme, infravalorarme, no disfrutar de lo que está a mi alcance.

Al igual que antes, un conocimiento lo más preciso posible sobre el «material» (yo) y sobre la situación, me hará ver si esa combinación es la más adecuada o no.

Aunque la sobrevaloración de las propias capacidades es una característica que suele atribuírsele a los jóvenes (no sin razón), no es exclusiva de ellos. También es frecuente entre los que empiezan a no ser tan jóvenes: ¿a cuantos veis «disfrazados» como si tuvieran veinte años menos? ¿Cuánto peso ibais a levantar cuando os dio el ataque de lumbago?

Y, sobre todo,

¿a cuánta gente valiosa vemos «escondiéndose», sin florecer, sin exhalar su perfume ni dar su luz al mundo?

¿Y a cuántos otros, creyéndose lo que no son, ocupando espacio, tomando tiempo y energía que no les corresponde?

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Fuente de la imagen: wikipedia (yo tengo más pelo)