Respuesta a: ¿Son responsables los famosos de la publicidad que hacen?

Este post es la respuesta al que publicó el estupendo Scientia hace un ratín.

Nunca creímos que viviríamos para ver el día en que se equivocara, pero ese día ha llegado…

Va por ti, maestro, por el intercambio y el cariño.

En mi humilde opinión (y ahora saco las garras)…

En el post de Scientia se explica con detalle por qué no es ilegal que se publiciten complementos alimenticios por gente con bata (médicos o actores) y por famosos, pero la cuestión, para mí, es otra, más simple y más de fondo.

Se trata de PUBLICIDAD ENGAÑOSA, quizá sea difícil demostrar que se ajusta el tipo legal, quizá se da tan por supuesto que es mentira lo que dicen que nadie se atreve a ir a un juzgado a denunciarlo. Pero si yo me echo una crema antiarrugas y no se me quitan, es publicidad engañosa. ¿Qué juez lo admitiría a trámite?

Hay quien opina que es legal pero inmoral. Yo creo que también es ilegal.

Dice López Nicolás que los famosos no tienen por qué ser expertos en el tema.

De acuerdo, entonces, ¿por qué se meten? ¿Por qué lo recomiendan? Nadie les obliga a pronunciarse sobre lo que no saben. Pero lo hacen. Hacen afirmaciones cuya veracidad no les consta y cobran por ello. Alegar que la marca dice que sí funciona, sin preocuparte de cómo es el producto ni la legislación y, como mínimo, sospechando que es men-ti-ra, es escudarse en otro. Es coger el dinero y rechazar la responsabilidad.

Si compramos ese argumento, ¿dónde está la racionalidad de que lo anuncies tú? Si simplemente lo que haces es “repetir” la seguridad que te da el experto… ¿por qué quieren que lo repitas tú, famoso?

Algunos clientes adquieren ese producto PORQUE ellos lo publicitan. Creen en su criterio o simplemente sufren algún sesgo cognitivo como aceptar el argumento de autoridad o seguir al líder. Si juzgamos por el dineral que cobran esos famosos, no estamos hablando de cuatro nuevos clientes. Eso lo saben los famosos y por eso exigen un pago proporcional.

En muchas situaciones además dicen o simplemente hacer creer que el uso de ese producto es la causa de cualidades físicas suyas que no provienen de su uso, en ocasiones porque son puramente genéticas, en ocasiones porque jamás han usado el producto ni piensan hacerlo. Y eso tampoco es inconsciente, es parte de la estrategia psicológica de venta.

Resumiendo:

Decir que algo hace lo que no te consta que hace, conseguir que gente lo compre por un sesgo cognitivo y cobrar por ello, podría decirse que es inmoral. Pero en el momento en el que se demuestre que ese producto no hace lo que TÚ decías… a los juzgados por publicidad engañosa. Eres parte del sistema de venta y te lucraste con ello, también es tuya la responsabilidad de esos actos.

De vuelta en Carne Cruda… y ya van tres!

Aquí tenéis mi última colaboración con la loca panda de Carne Cruda…

Hablamos de sorteos por letra (y lo injustos que son), de cómo encender un fluorescente con un globo y de cervezas que se congelan solas… mientras el agua se evapora a lo bestia… en fin, si os atrevéis…

http://www.carnecruda.es/2015/06/02/como-conseguir-luz-sin-cables/

¡Tengo la solución para los deberes!

US Navy 090527-N-7375S-012 Petty Officer 2nd Class Jeff Kline, assigned to Navy Operational Support Center Rochester, helps a child with homework at the Cameron Community Ministries after school program during Rochester Navy We

Nuestros chavales están hasta arriba de deberes, además de las seis horas de clase diarias.

Entre los profesores no acordamos cuántos ponemos ni cuándo los ponemos, habiendo grandes extremos entre unos y otros.

MI PROPUESTA

Hagamos igual que esos cursos en los que las horas o créditos se computan como «presenciales» o «no presenciales» y veamos qué pasa con los deberes si los tratamos como horas «no presenciales».

– Limitemos el número de horas no presenciales diarias que dedica el alumno.

– Asignemos a cada asignatura un número de horas no presenciales, dependiendo de su carga lectiva.

Debería ser proporcional a las horas lectivas, si hicieran falta muchas más, lo más probable es que las horas lectivas y el currículum no estén proporcionados. Eso es algo en lo que también tendríamos que trabajar.

– Pongamos un «horario» de tarde que puedan ir ocupando los profesores según van mandando deberes.

Al ir poniendo tareas el tiempo se va ocupando y el contador de horas de cada asignatura disminuyendo.

Y ya.

Aunque os parezca raro, todo esto puede estimarse y hacerse con margen para acoger la variabilidad de los alumnos.

Si algún alumno tarda mucho más que el tiempo asignado lo más probable es que haya otras cuestiones aparte de hacer las tareas: necesidad de apoyo en esa materia, desfase curricular, necesidades especiales… Sin problema, busquemos soluciones a ese caso particular, pero no invalida el sistema.

Nada complejo de implementar y muy frecuente en la vida laboral y educativa de los adultos. ¿Por qué nuestros chavales siguen matándose en tal o cual asignatura hasta las doce de la noche? ¿Qué les estamos enseñando? ¿Qué pasa con el resto de las cosas de la Vida?

¿Nos sentamos y nos organizamos?